BIO Restaurant
BIO, el primer restaurant orgánico de Buenos Aires, hace seis años que se compromete a proteger el planeta y la calidad de vida de las generaciones futuras, ofreciendo un menú sano, nutritivo y gourmet.
El único chef de BIO es la naturaleza sin contaminar, por lo tanto cualquiera que se acerque a la esquina de Humboldt y Guatemala conocerá el sabor de los vegetales y frutas cosechadas en el mismo día, de los cereales y harinas molidas con molinos de piedra, y el toque especial de los aceites de primera presión en frío.
Cocina conciente en un ambiente armonioso es la gran propuesta de sus dueñas, Claudia Carrara y Marisa Ledesma. El placer de cocinar y el placer de comer sano se conjugan en un mismo espacio sin secretos de por medio, ya que en BIO los platos son elaborados a la vista de los comensales. Asimismo, la cálida atención, la música ambiental y los colores vivaces hacen de BIO un espacio muy propicio para la relajación.
Además, BIO cuenta con un servicio de almacén de productos orgánicos como semillas, aceites, yerbas, pastas secas, galletas, dulces, conservas, miel y vinos. También tiene un servicio de delivery, realiza caterings y ofrece cursos para los más inquietos. |


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Sabor y Salud
La calidad de vida humana está determinada por la transformación del medio ambiente. Una buena alimentación es el verdadero sostén del hombre, por eso cada vez que elaboramos nuestros platos priorizamos la salud.
Nuestra cocina es elaborada con ingredientes orgánicos integrales, obteniendo un menú sano, nutritivo y gourmet, que despierta nuevos y deliciosos sabores al paladar. |
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Productos Orgánicos
Desde hace un año estamos sembrando de manera orgánica y biodinámica en Los Pozos, Traslasierra, Córdoba, para poder proveer a Bio Restaurant de la materia prima para la elaboración de sus platos. |
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Cocina Conciente
El valor nutritivo de los alimentos se recupera cocinando con Conciencia: utilizando productos integrales, naturales (sin aditivos ni químicos) y combinándolos adecuadamente.
Reconectémonos con la sabiduría ancestral de nuestros abuelos, que no conocían el fast-food ni la comida chatarra. ¿Cómo? Recuperando el placer de cocinar y compartiendo en la mesa lo que nos alimenta verdaderamente. |
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